
Liberación de los omóplatos
- El Dr. Randolph Stone, quien desarrollara la Terapia de Polaridad, observó que la gente con problemas de corazón tenía omóplatos extremadamente tensos. Cuando caminamos, lo ideal es que balanceemos los brazos desde los omóplatos: los omóplatos deben alternar entre relajarse de la columna y acercarse a la columna con cada paso que damos y con el balanceo de los brazos hacia adelante y hacia atrás.
Cómo se hace:
- Ponte de pie con los pies bien separados. Coloca las palmas de las manos juntas detrás de la espalda. Ahora entrelaza los dedos para que las palmas de las manos vean hacia arriba (en vez de que estén giradas hacia el piso).
- Mientras estás de pie inhala y levanta los brazos estirados detrás de ti tan alto como te resulte cómodo. Siente cómo se van juntando los omóplatos y se va abriendo el pecho. Al exhalar, relaja los brazos bajándolos detrás de ti y siente cómo se liberan los omóplatos y se relaja el pecho.
- Levanta los brazos detrás de ti, manteniendo el estiramiento solo durante dos segundos y luego relájate. Repite varias veces.
- Ahora inhala y levanta los brazos detrás de ti y simultáneamente flexiónate a la altura de las caderas, manteniendo la columna recta mientras te flexiones, la columna y el cuello paralelos al piso.
- Exhala y relaja los brazos por encima de la cabeza sin hacer fuerza ni rebotar. Conforme se vayan liberando los omóplatos y la columna se vuelva más fuerte y flexible, podrás llevar los brazos un poco más arriba por encima de la cabeza. Mantén el estiramiento unos segundos. Cuando haces este estiramiento, es esencial evita rebotar o forzar. Si estiras demasiado a una liga, al final se vuelve flácida y pierde su tono natural. Así que necesitamos evitar estirarnos demasiado.
- Inhala, retén la inhalación y enderézate lentamente manteniendo la columna recta y sosteniendo los brazos tan arriba como te sea posibledetrás de ti. Una vez que te hayas enderezado , exhala y libera las manos. Los brazos suben flotando lentamente por delante de tu pecho y luego lentamente los relajas a tus costados.
